La vitalidad que reina en toda la ciudad londinense es insuperable, por eso es un lugar perfecto para visitar cualquier fin de semana recorriendo sus calles, disfrutando de su gente y del gran ambiente de la ciudad. En este post se ofrece una ruta con los lugares más interesantes para poder ver lo mejor de la ciudad en tan solo 48 horas.
El primer día hay que empezar por la zona Charing Cross y su estación. Es un punto importante de partida ya que es reconocida como el centro de la ciudad además de por su belleza arquitectónica. La siguiente visita es Trafalgar Square especialmente en la época de navidad ya que instalan un gran árbol gentileza del pueblo noruego al británico por haberlo liberado de los nazis. En una de las esquinas, se encuentra la iglesia St Martín in the Fields, construida en 1726, que es la sede de importantes recitales musicales y conciertos por la buena acústica que hay en su interior.
Continuando con la visita, la próxima parada cultural es la National Gallery, a la izquierda de esta iglesia, que expone una de las mejores y más completas colecciones de pintura europea, unos 2.300 cuadros de pintores tan prestigiosos como Monet o Leonardo Da Vinci. Al este podemos ver la National Portrait Gallery, uno de los museos más famosos de Londres donde encontraremos retratos de personajes famosos. La mañana sigue con la visita a Whitehall Palace y a Westminster, un antiguo palacio medieval que merece la pena visitar, mas conocido por su gran reloj, el Big Ben.
A primera hora de la tarde visitamos el Tate Britain, un museo que destaca por las innumerables obras del pintor Turner. Muy cerca está la abadía Westminster que merece la pena visitar tanto por fuera como su interior donde se guardan tumbas y monumentos de personajes ilustres como el monumento a un soldado conmemorando al millón de soldados británicos muertos en la I Guerra Mundial. Después es recomendable dar un paseo por el St Jame´s Park, uno de los parques más antiguos y bonitos de Londres y para finalizar el día hay que visitar el Palacio de Buckingham, residencia oficial del monarca británico, del que es especialmente interesante ver los cambios de guardia que dura aproximadamente 45 minutos y el horario depende de la época del año.
El segundo día se comienza con la visita a St Paul´s Cathedral que tiene la segunda cúpula más grande del mundo, el British Museum, con las mejores colecciones pertenecientes a la cultura clásica y a la civilización egipcia, y la Torre de Londres, una de las mayores atracciones turísticas de la ciudad británica. También por la mañana hay que visitar el Tower Bridge, bordeándolo por el oeste podemos dar uno de los paseos más bonitos de la ciudad por el barrio Southwark y el ayuntamiento de Londres o City Hall. Por la tarde hay que visitar el London Dungeon, una especie de castillo del terror, el Tate Modern, el Museo Nacional Británicos de Arte Moderno y Southwark Cathedral, construida en el siglo XIX. Para finalizar el fin de semana, lo mejor es ir al Shakespeare´s Globe Theatre, en cuyo interior se puede ver una exposición sobre la historia del teatro.
Recomendada esta visita, no pueden faltar sitios en los que reponer fuerzas, ver el ambiente nocturno de la ciudad o hacer algunas compras. Entre los mejores restaurantes de la ciudad están Le Gavroche, Nobu, un restaurante japonés muy de moda en la ciudad o Spiga, donde disfrutar de un ambiente muy agradable y de una buena cocina italiana. Para respirar el ocio nocturno, el mejor lugar es Salisbury, un pub que no decepciona o The Windmill, y hay que acudir a los famosos almacenes Harrods o Fortnum & Madson, solo para los bolsillos mas pudientes, para hacer las mejores compras de la ciudad. También para ello son de visita obligada tanto el Portobello Road Market como Covent Garden Market. Con todas estas recomendaciones su paseo por Londres será una estancia muy agradable que sin ninguna duda querrá repetir.
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